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La inscripción más antigua que declara que "Jesús es Dios", el mayor hallazgo desde los Rollos del Mar Muerto. GLORIA TV. 20nov24. https://gloria.tv/post/ACv93ykLxawA21KBYiLHEoZUf
Noticia:

El llamado Mosaico de Megido, procedente de Tierra Santa, se expone en el Museo de la Biblia de Washington DC desde el 13 de noviembre hasta julio de 2025.
El museo cree que es la inscripción más antigua conocida que identifica a Jesucristo como Dios.
El mosaico fue descubierto en 2005 en los terrenos de una prisión local que pretendía ampliarse. Cubría el suelo de una capilla paleocristiana, que data de alrededor del año 230.
En el mosaico aparecen inscripciones griegas junto con numerosos motivos decorativos y figurados, como peces. Las inscripciones honran a siete personas, cinco de ellas mujeres, por sus beneficiosas funciones en la iglesia local. También proclaman a "Dios Jesucristo".
En la inauguración de la exposición, el director del museo, Carlos Campo, calificó el mosaico como el mayor descubrimiento desde los Rollos del Mar Muerto.
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Sin duda es un hallazgo de suma importancia. Dice el principio de la Lógica que "la evidencia es la prueba de la certeza". Y una vez más se confirma lo que ya sabemos que es verdadero, no sólo por la fe, sino también por la razón, fundamentada en la ciencia histórica.
Primero tenemos que decir que existen numerosos testimonios escritos sobre la historicidad de Nuestro Señor Jesucristo, empezando por el Nuevo Testamento, cuyos libros datan apenas algunos años después de la muerte y resurrección de Cristo. Los historiadores sitúan la redacción de estos Evangelios y las Epístolas (cartas) entre el año 45 y 95 después nuestra era, de la Era Cristiana. Pero grabado es un mosaico, en una estructura ornamental que podía ser vista por propios y extraños, parece ser la primera evidencia, no sólo de la existencia de Jesús, el Cristo, el Mesías, sino también de su divinidad. "Jesús es Dios", una verdad que se sostiene desde el inicio de la Iglesia.
Si recordamos el contexto histórico del cristianismo de los primeros siglos, no era precisamente una religión que agradaba ni a los romanos ni a los judíos; los judíos le rechazaron y lo sometieron a los romanos para que fuera sentenciado a la muerte de cruz, la reservada a los más crueles delincuentes.
Tanto judíos como romanos pensaron que muriendo el incómodo Jesús terminaría todo el movimiento religioso surgido en su alrededor, es decir, su Iglesia. Pero no fue así, no solamente por su gloriosa resurrección, sino por la asistencia del Espíritu Santo desde su venida a los apóstoles y la Santísima Virgen María en Pentecostés, y la misma promesa de Cristo Y estad ciertos que Yo mismo estaré continuamente con vosotros hasta la consumación de los siglos (Mt. 28, 20).
Pero no fueron años fáciles los que siguieron a los cristianos después de la pasión y muerte de Nuestro Señor. Era el tiempo en que los apóstoles se dedicaron a la evangelización, a llevar la luz de Cristo a todas las naciones. Todo esto se puede leer en los Hechos de los Apóstoles, uno de los libros de Nuevo Testamento.
Un ejemplo claro de esta persecución inicial es el de Saulo, un furioso soldado al servicio de Roma, que, cuando iba camino a Damasco precisamente para acabar con los cristianos, se vio envuelto en una luz del cielo que lo rodeó, y oyó una voz que le decía: "Saulo ¿por qué me persigues?" En él se opera un milagro. (Hch. 9, 1-31) A partir de este evento, Saulo se convierte a Cristo y su nombre es cambiado por Pablo, y llega a ser uno de los más importantes apóstoles difusores y defensores de la nueva religión, el Cristianismo.

La persecución se institucionalizó después del incendio de la ciudad de Roma, la que Herodes, en el año 64, atribuyó a los cristianos, y entonces fueron perseguidos como los grandes enemigos del Imperio, a pesar de que no tenían más armas que la fe, ni más defensa que la caridad y el perdón, ni más esperanza que la vida eterna, por la que dieron su testimonio con la sangre, devorados por las fieras en el Circo Romano. Tiempos gloriosos, pues la sangre de los mártires siempre ha sido semilla para nuevos cristianos.
Vivieron años de zozobra, en la que tenían que estar al resguardo del secreto para no ser encarcelados y asesinados. Sus reuniones y la Santa Misa las celebraban por las noches, en las catacumbas, especie de cuevas y túneles cavados bajo la superficie -usados para sepultar a los muertos- cuidando no ser descubiertos. Pero si los detectaban, no lo negaban, a sabiendas que podría significar la muerte. Pero ellos la cambiaban gustosamente por la vida eterna.
A las persecuciones de Nerón siguieron la de Domiciano, alrededor del año 90, luego la del emperador Trajano, cerca del año 100, menos crueles con los emperadores Adriano, Marco Aurelio y Maximino el Tracio. Pero volvieron a recrudecerse con Tertuliano, hacia el año 200, con Valeriano, y especialmente con Dioclesiano, en 284, que se destacaron por su fiereza y sus grandes atrocidades.
Fue hasta el año 313 en el que el emperador Constantino legalizó el cristianismo, al cual el mismo emperador se convirtió, facilitando incluso la celebración del Primer Concilio de Nicea en 325.
Estos primeros años son importantes para la Revelación, pues con Jesucristo y sus apóstoles terminan de darse a conocer las verdades que Dios reveló al hombre, desde la creación del mundo, pero, sobre todo, a partir de la venida Redentora de N. S. Jesucristo. Después de esto, no hay nada nuevo en términos de verdades nuevas de fe para el cristianismo.
En honor a la honestidad, tenemos que admitir que buena parte de las persecuciones estuvieron alentadas e inspiradas por los judíos, enemigos jurados de Cristo.
Por eso es que resulta históricamente importante el descubrimiento de un mosaico que afirma la principal verdad de nuestra fe, que Jesucristo es Dios. No es que sea imprescindible este mosaico para afirmar la verdad, porque la verdad va más allá de lo sensible, sino porque refuerza el hecho histórico de la solidez de la fe en los mismos inicios del cristianismo. Además, tengamos presente que, si las autoridades romanas hubieran descubierto este mosaico, la vida de sus dueños estaría en riesgo. O quizás así fue, pero el mosaico perduró…