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La mujer de Macron (divorciada) recibió la comunión en la reapertura de la catedral de Notre-Dame. INFOVATICANA. 09dic24. https://infovaticana.com/2024/12/09/la-mujer-de-macron-divorciada-recibio-la-comunion-en-la-reapertura-de-la-catedral-de-notre-dame/
Resumen:
El pasado sábado 7 de diciembre, tras cinco años de reconstrucción, el arzobispo de París Laurent Ulrich reabrió la catedral de Notre-Dame tras el incendio que se desató en su interior hace cinco años.
El arzobispo de París consagró con aceite perfumado el nuevo y polémico nuevo altar de la catedral bajo la atenta mirada del primer ministro de Francia, Emmanuele Macron y Donal Trump, presidente electo de Estados Unidos.

Como decimos, además de las casullas de colorines más propias de un circo que de una Misa solemne en Notre-Dame y el feo altar modernista, el medio francés BFMTV emitió el momento en el que la mujer del mandatario francés, Brigitte Macron, se acercó a recibir la comunión.
La 'peculiaridad' de que la señora Macron haya recibido la comunión es que ella está divorciada. Brigitte Macron se casó el 22 de junio de 1974 con el banquero André-Louis Auzière (1951-2019), con quien tuvo tres hijos: Sébastien Auzière, Laurence Auzière-Jourdan y Tiphaine Auzière. El matrimonio se separó en 1994 y se divorciaron en 2006. Tan solo un año más tarde, en 2007 ella se casó con su exalumno Emmanuel Macron con el que había mantenido una relación íntima cuando era su profesora con 40 años de edad, siendo él menor de edad con solo 15 o 16 años.

¿Qué dice la Iglesia? Este hecho ha producido un grave escándalo ya que el Código de Derecho Canónico establece que: «No deben ser admitidos a la sagrada comunión los excomulgados y los que están en entredicho después de la imposición o de la declaración de la pena, y los que obstinadamente persistan en un manifiesto pecado grave» (can. 915).
Por si fuera poco, el punto 1650 del Catecismo de la Iglesia católica no deja dudas al respecto: «Hoy son numerosos en muchos países los católicos que recurren al divorcio según las leyes civiles y que contraen también civilmente una nueva unión. La Iglesia mantiene, por fidelidad a la palabra de Jesucristo («Quien repudie a su mujer y se case con otra, comete adulterio contra aquélla; y si ella repudia a su marido y se casa con otro, comete adulterio»: Mc 10,11-12), que no puede reconocer como válida esta nueva unión, si era válido el primer matrimonio. Si los divorciados se vuelven a casar civilmente, se ponen en una situación que contradice objetivamente a la ley de Dios. Por lo cual no pueden acceder a la comunión eucarística mientras persista esta situación, y por la misma razón no pueden ejercer ciertas responsabilidades eclesiales. La reconciliación mediante el sacramento de la penitencia no puede ser concedida más que aquellos que se arrepientan de haber violado el signo de la Alianza y de la fidelidad a Cristo y que se comprometan a vivir en total continencia».
Nancy Pelosi recibió la comunión a pesar de la prohibición. GLORIA TV. 10dic24. https://gloria.tv/post/d2sXd9HSXLFj2GnnQE7Ntqod7
Noticia:
La ex presidenta de la Cámara de Representantes y activista abortista Nancy Pelosi ha desafiado la prohibición del arzobispo Salvatore Cordileone de San Francisco, EE.UU., y ha comulgado: "Comulgué de todos modos", declaró a NcrOnline.org (10 de diciembre). En una carta de 2022, el arzobispo Cordileone prohibió a Nancy Pelosi comulgar en su archidiócesis por sus actividades abortistas.
Pelosi describe su excomunión de facto como "su problema, no el mío". Y "Mi fe católica es que Cristo es mi salvador. Eso no tiene nada que ver con los obispos".
COMENTARIOS
De manera que cualquiera que comiere este pan, o bebiere el cáliz del Señor indignamente, reo será del cuerpo, y de la sangre del Señor.
Por lo tanto, examínese a sí mismo el hombre, y de esta suerte coma de aquel pan y beba de aquel cáliz.
Porque quien lo come, y bebe indignamente, se traga y bebe su propia condenación, no haciendo el debido discernimiento del cuerpo del Señor.
(San Pablo a los Corintios I. 9, 27-29)
La sentencia de San Pablo sobre lo que reciben la Eucaristía indignamente es muy dura, pero apenas suficiente si consideramos que quien se encuentra presente en la Hostia Consagrada es nada menos que Jesucristo Nuestro Señor.
No podemos negar que en la iglesia vaticana, modernista, hay confusión respecto a quién puede y quién no debe recibir la Sagrada Eucaristía. Pero antes de analizar los hechos registrados en estas dos notas, establezcamos algunos puntos que servirán como marco de referencia.
- Dios es un ser infinitamente bueno. Nada hay en Él que manche su bondad. Como consecuencia podemos afirmar con certeza que no se puede mezclar con el pecado.
- Las Sagradas Escrituras y la Tradición son las fuentes de la Revelación. En la Revelación están contenidas todas las verdades que Dios ha dado a conocer a los hombres, y que son necesarias para su salvación.
- La Revelación terminó con Nuestro Señor Jesucristo y sus apóstoles. Esto significa que no hay verdades nuevas, y que el papel de la Iglesia es conservar intactas esas verdades y enseñarlas a los fieles. Pero no se pueden "inventar" o "descubrir" nuevas verdades.
Con sólo estos tres principios podemos analizar y valorar las acciones de estas personas que han recibido la comunión, la esposa del presidente de Francia, Brigitte Macron, y la ex presidenta de la Cámara de Representantes de los Estados Unidos, Nancy Pelosi. La pregunta que tenemos que responder es: ¿Hicieron lo correcto?
- Si alguna de ellas está en pecado mortal, no puede ni debe recibir la Sagrada Eucaristía.
- Por su parte, Brigitte Macron es una mujer divorciada y vuelta a casar. Las Sagradas Escrituras son muy claras al respecto. En palabras pronunciadas por el mismo Jesucristo, recogidas por su discípulo, el apóstol San Lucas (10, 11-12) sentencia: Cualquiera que desechare a su mujer y tomare otra, comete adulterio contra ella. Y si la mujer se apartare de su marido y se casa con otro, es adúltera. El adulterio es definido como un pecado mortal. Entonces, la conclusión es clara. Si se encuentra en pecado mortal, no debió haber recibido la Sagrada Comunión.

Por su parte, Nanci Pelosi, incurre en una doble violación de la Ley de Dios. El primer pecado es por ser una promotora del aborto, asesinato de niños en el vientre de su madre, y además defensora de la ideología de género, portadora de otros pecados como la homosexualidad y la sodomía. Matar a un inocente es un pecado mortal. La homosexualidad consumada es un pecado mortal. La segunda razón es que el arzobispo de su diócesis, Monseñor Salvatore Cordileone dictó sobre ella la pena de excomunión, es decir, la declara fuera de la Iglesia y de los sacramentos. Pero aún así la soberbia de Pelosi la lleva a desafiar a su Pastor. No hay ninguna autoridad eclesiástica que le haya levantado la excomunión, por lo tanto: No puede ni debe recibir la Comunión.
- Sabemos que entre las filas progresistas del Vaticano han otorgado un permiso a algunos divorciados vueltos a casar para recibir la comunión. Pero esto es inválido e ilegal, porque contradice la Doctrina de la Iglesia. El Hijo de Dios, en persona, declaró este pecado como adulterio, y no hay nadie sobre la tierra con un poder que lo pueda derogar, eliminarlo. Ni un sacerdote, ni un obispo y ni siquiera un Papa.
Una persona excomulgada no debiera presentarse en la Santa Misa, menos comulgar.
Es aquí donde entra la complicidad con el pecado (y el demonio) de algunos sacerdotes y obispos. Si los sacerdotes u obispos conocían la situación de estos personajes, debieron haberles impedido la Comunión, porque este hecho una gran ofensa grave a Dios, además motivo de escándalo para los católicos. Mancillan la Sagrada Forma. Y esto es un sacrilegio, que no se perdona fácilmente.
El hecho de que sean personas importantes en este mundo, no justifica el hecho. La sentencia de San Pablo que citamos arriba, también se aplica contra aquellos que son cómplices: los sacerdotes y obispos que permiten el ultraje al Cuerpo y Sangre de Cristo. Están firmando su propia condenación…