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15.01.2025

BAJO LA IDEOLOGÍA IMPERANTE DEL INDIVIDUALISMO Y EL HEDONISMO. Mientras los millennials rechazan a los niños, muchos estadounidenses nunca conocerán la alegría de convertirse en abuelos. INFOCATÓLICA. 28dic24. https://www.infocatolica.com/?t=noticia&cod=51250

Resumen:

La disminución de las tasas de natalidad está dejando a muchos adultos mayores sin la experiencia de ser abuelos, una alegría histórica que ahora se vuelve cada vez más rara.

A menudo se bromea diciendo que, si alguien supiera lo divertido que es ser abuelo, lo haría antes de tener hijos. Tener nietos es considerado una de las grandes alegrías de la vida, una experiencia que, históricamente, la mayoría de los adultos disfrutaban. Sin embargo, hoy en día, un número creciente de personas nunca llegará a vivir esta experiencia.

Los abuelos en Estados Unidos están volviéndose menos comunes. En 2014, el 60% de las personas mayores de 50 años tenían al menos un nieto. Para 2021, esa cifra había caído a poco más de la mitad. El histórico descenso en las tasas de natalidad implica que muchos que dedicaron sus primeros años a formar familias pasarán sus años posteriores viendo cómo esas familias se extinguen. La principal razón de esto es que muchos millennials, la generación que ahora está entrando en la mediana edad, han decidido no tener hijos.

Hemos perdido el lenguaje para expresar lo que las personas durante la mayor parte de la historia daban por sentado: es bueno y normal desear ver a tus descendientes, y duele cuando esa esperanza se desvanece.

La idea de que los hijos son cargas innecesarias o accesorios opcionales no comenzó con los millennials, pero ha alcanzado su conclusión lógica en esa generación. La rápida desaparición y sustitución de relaciones familiares antes comunes, incluidos hermanos, primos, tíos, tías y abuelos, ha hecho que el mundo sea más solitario tanto para los jóvenes como para los mayores.

Los cristianos también deberían ser testigos de una forma de vida contracultural, que incluya una perspectiva positiva sobre los hijos. Al menos, podemos asegurarnos de que sepan que no son cargas ni accesorios, que traen alegría, y que esperamos—si Dios quiere—que esa misma alegría los alcance algún día.

Nada de esto, por sí solo, revertirá nuestro futuro demográfico. Pero hasta que vuelva a ser aceptable esperar con ilusión ver a los hijos de nuestros hijos, no habrá mucho futuro demográfico en primer lugar.

ESPAÑA, PAÍS ESTÉRIL POR VOLUNTAD PROPIA. Los jóvenes españoles prefieren tener mascotas en lugar de hijos. INFOCATÓLICA. 07ene25. https://www.infocatolica.com/?t=noticia&cod=51318

Resumen:

Según la última encuesta de Sigma Dos para El Mundo, la decisión de no ser padres domina entre los menores de 44 años, lo que refleja el cambio en las aspiraciones y prioridades de las nuevas generaciones. Factores como la crisis de vivienda y la precariedad económica pesan más que nunca en un país con un grave problema de natalidad.

El 67 por ciento de los españoles de entre 18 y 44 años no contempla la posibilidad de tener hijos antes de 2030, según revela la última encuesta de Sigma Dos para El Mundo. Este dato se acentúa en la franja de edad de 30 a 44 años, donde apenas un 30 por ciento considera la maternidad o paternidad como una opción viable en los próximos cinco años.

El informe destaca cómo las nuevas generaciones priorizan otros objetivos vitales, como el acceso a una vivienda en propiedad, una meta que siete de cada diez encuestados señalan como imprescindible. A esto se suman aspiraciones como tener un smartphone (51,9 por ciento) o un coche (45,7 por ciento), mientras que la maternidad y la paternidad quedan relegados.

La encuesta muestra un patrón generalizado de rechazo hacia la idea de tener hijos en el corto plazo, con un 82 por ciento de la población descartando esta posibilidad. Este rechazo es especialmente alto entre personas con un nivel educativo básico (91 por ciento), aunque disminuye entre quienes tienen estudios universitarios (81 por ciento).

LA SOLEDAD DE LOS MAYORES UN PROBLEMA CRECIENTE. En Francia puedes pagarle al cartero 24 euros para que charle con tus padres un ratito. INFOCATÓLICA. 31dic24. https://www.infocatolica.com/?t=noticia&cod=51272

Resumen:

Un reportaje de «El Confidencial», ha puesto de manifiesto algunas situaciones derivadas de la crisis de natalidad, un problema que no solo tiene impacto social en su consecuencia, el mejor número de habitantes, también en sus causas.

El magisterio de la Iglesia sobre la familia, aunque solo fuese desde un punto de vista cultural, habría que tenerlo en cuenta. La crisis de la familia tiene efectos catastróficos en todos los niveles.

La plaga de soledad afecta a muchas personas y se hace más patente en estas fechas navideñas. Ya ocurría en China y en Europa y América no se quiso ver. Hace ya doce años, tuvieron que promulgar una ley para obligar a los hijos a «volver a casa con frecuencia para visitar a sus padres», no solo hay una preocupación «por los mayores», también una preocupación por los costes derivados de esa atención que antes asumían de mil amores los hijos.

Un reportaje de El Confidencial, ha puesto de manifiesto algunas situaciones derivadas de la crisis de natalidad, un problema que no solo tiene impacto social en su consecuencia, el mejor número de habitantes, también en sus causas. Las virtudes que se aprenden en casa, en el roce entre hermanos también están ausentes.

En Francia, la situación ha llevado a la creación de servicios innovadores como «Veiller sur mes parents» («Cuida a mis padres») de La Poste, que permite a los ciudadanos pagar 23,90 euros al mes para que un cartero visite a sus mayores y converse con ellos. El cliente elige el día de la visita del cartero y un trabajador de correos confirma la cita. «Si el cliente da su consentimiento, el cartero va a su casa para tener un momento de conversación amistosa, para controlarlo y discutir de temas que le interesan», describe la web del programa. El año de la pandemia se dieron de alta cerca de 9.000 clientes.

No parece tan relevante el «modelo de negocio» que ha mercantilizado un servicio que antes era natural, como la necesidad que hay ahora de él. La optimización de tiempos del cartero para cubrir las rutas es la que provoca que haya que asumir ese coste extra para que el cartero «pierda el tiempo».

¿Cuida a mis padres? ¿Por qué no tú mismo? Se podría responder.

La soledad no es un fenómeno exclusivo de Francia. En España, la situación es similar, con un 20% de la población sufriendo soledad no deseada.

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Tres noticias con un mismo mensaje: el crecimiento poblacional está disminuyendo drásticamente, con las consecuencias que implica, tanto en los niveles macro como en los niveles micro. En el nivel mundial, antes del 2050 el crecimiento ya será

negativo; es decir, la población empezará a bajar en un declive que pudiera tener consecuencias irreversibles. Este fenómeno ya se adelantó en Europa, donde las tasas de reemplazo han caído muy por debajo de lo necesario para mantener estable la población, esto es, para conservar el mismo número de habitantes, compensando con nacimientos el número de defunciones. Algunas ciudades y poblaciones se están quedando solas, además, con un desequilibrio social, pues abundan los ancianos y faltan niños.

Pero el fenómeno es global. Aunque, al día de hoy, todavía hay un crecimiento poblacional en África y en algunas zonas de Asia, la tendencia es la disminución a mediano y largo plazo. Japón, Corea del Sur y Taiwán están en el mismo caso que Europa. América Latina ya presenta cifras ligeramente menores a la tasa de remplazo, que en promedio es de 2.1 hijos por mujer en edad fértil. En México ya estamos en la cifra de 1.9.

Pero una consecuencia inmediata en las naciones es que la dinámica social, pero especialmente la familiar, se está viendo afectada drásticamente.

Las notas de arriba nos presentan tres realidades distintas: pocos adultos jóvenes, entre los veinte y los cuarenta años, tendrán oportunidad de ser abuelos, de gozar la dicha inmensa de jugar con los nietos y de participar en su cuidado y educación. Puesto que los jóvenes ya no quieren tener hijos, jamás serán abuelos. No podrán tener descendencia, una bendición muchas veces citada en las Sagradas Escrituras. Solo quienes somos abuelos podemos experimentar la dicha de convivir con nuestros nietos, de verlos crecer y desarrollarse.

Junto con la carencia de nietos, se presenta el fantasma de la soledad. Personas solas, abandonadas, teniendo que recurrir a multitud de estrategias para tener un poco de contacto humano. No hijos, ni sobrinos, ni nietos, porque en su momento renunciaron a tenerlos. El colmo al que ya hemos llegado, pero que todavía se acentuará, es pagar por tener un poco de contacto social, aunque sea una conversación trivial, o la compañía de personas a quienes poco les interesan sus problemas y menos la depresión que se origina en la ausencia de relaciones familiares. El caso de la tercera nota es patético: pagar al cartero 40 euros para que tenga 30 minutos de conversación a la semana con los padres o abuelos.

Ahora, en España, pero no exclusivamente, como atestigua la nota, la opción para los adultos jóvenes, ha sido tener mascotas en lugar de hijos, y verter en animales, el torrente de amor que la paternidad y maternidad genera para sus hijos. Tener animales en lugar de hijos no subsana esta carencia; es solo un paliativo. Ponerlos en el lugar que deberían ocupar sus descendientes, solo ayuda a satisfacer las necesidades que el egoísmo priorizó, y a pagar sentimientos de culpa.

Pero también sufren los animales. Quienes tratan a los animales como a hijos no saben el daño que les causan, pues distorcionan los caminos que la naturaleza (es decir, Dios) ha establecido para cada especie. Un animal mimado, sobreprotegido, cuando falta su dueño, sufrirá más, y sería incapaz de valerse por sí mismo, como lo hacen sus congéneres en la naturaleza.

Es necesario reconocer también que un número, si bien limitado de hombres y mujeres, no está llamado a la vocación de la paternidad o maternidad, pues unos pocos tienen la fortuna de servir a Dios directamente, y el resto, de diferentes maneras: como la educación, la ciencia, u otras de servicio a la sociedad .

¿Dónde está el problema de la disminución poblacional? Podemos sintetizarlo en tres vertientes, que, en sentido inverso, serían la solución.

· En la desobediencia a Dios. Cuando Dios creó al hombre y la mujer les dio una misión: crecer y multilicarse. Crió, pues, Dios al hombre a imagen suya: a imagen de Dios le crió, los crió varón y hembra. Y echóles Dios su bendición, y dijo: Creced y multiplicaos, y henchid la tierra, y enseñoreaos de ella, y dominad a los peces del mar, y a las aves del cielo, y a todos los animales que se mueven sobre la tierra. (Gn. 1, 27-28)

La primera misión es creced y multiplicarse. ¿Por qué? Porque Dios ha querido compartir con los hombre la gloria eterna, el Cielo. ¿Cómo Dios poblará el cielo si los hombres se niegan a darle hijos? Pero la procreación también tiene sus medios y sus reglas: puso Dios como medio el matrimonio, al cual elevó a nivel de sacramento, de instrumento de salvación, y estableció en la ley natural (Los Diez Mandamientos) la manera como se regula el amor entre hombres y mujeres, con sus diferentes aspectos físicos, psicológicos, sociales y morales.

Hay una segunda enseñanza en esta cita del Génesis: los animales no son iguales a los hombres; son un medio para subsistir y un recurso para llegar al cielo. Protegerlos es bueno, pero convertirlos en hijos, es una aberración, una distorción del fin sublime de la procreación.

· Políticas y propaganda anticristiana destinada a desalentar el tener hijos, e incluso a facilitar su asesinato (aborto voluntario). Todos los programas que tienen como fin el ataque a la familia tienen, sin duda una orientación diabólica. ¿Por qué diabólica? Porque al que más interesa que no haya personas que tengan la posibilidad de ir al cielo, es a Satanás. Odia a Cristo -que se hizo hombre- y odia a los hombres, pues el diablo ya no tendrá ninguna oportunidad de ganar la gloria. Ya la perdió para siempre y quiere que los hombres también la pierdan. Y al parecer lo está logrando. Alrededor de 100 millones de niños son abortados al año, es decir, asesinados. Ya no tendrán la oportunidad de ganar el cielo. Y el aborto se ha institucionalizado y legalizado en la mayor parte de los países del mundo.

Pero no solo el aborto, sino toda la propaganda que trata de convencer a los jóvenes que lo primero es tener éxito en la vida, antes que casarse y tener hijos; o la que presenta a la familia pequeña como la ideal; o la que promueve todo los métodos anticonceptivos, o facilita el divorcio y la infidelidad. Y no pueden faltar los programas que pervierten al hombre y la mujer, haciéndoles creer que pueden elegir su sexo o género.

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El amor en la familia

El egoísmo de los jóvenes. Aunque está implícito en los anteriores, ahora los jóvenes ya no quieren tener hijos. Y tienen para ello muchas justificaciones: porque quieren lograr primero su realización personal, que generalmente tiene que ver con el éxito económico o profesional; quieren comprar un auto o una casa; quieren encontrar a su pareja ideal, etc.

Pero no se dan cuenta de que la realización personal, la plenitud del hombre, se alcanza cumpliendo la misión que para cada uno de ellos estableció Dios. Y la forma de servir a Dios, para quienes no tienen la vocación a la vida religiosa, es mediante el matrimonio, cuyo fin primario es la procreación, cuidado y educación de los hijos. Un fin secundario es la ayuda mutua entre los esposos, y la satisfacción de sus necesidades.

Los problemas económico nunca serán una justificación real, pues para quien hace la voluntad de Dios, su Divina Providencia nunca les faltará. Mirad las aves del cielo, cómo no siembran, ni siegan, ni tienen graneros: y vuestro Padre celestial las alimenta. ¿Pues no valéis vosotros mucho más, sin comparación, que ellas? (Mt- 6, 27)

Un aspecto en el que se manifiesta predominantemente el egoísmo, es en el placer sexual. Hombres y mujeres lo buscan, pero no quieren asumir la responsabilidad que implica. Incluso lal leyes humanas y la porpaganda aseguran el derecho al placer, pero nunca mencionan la responsabilidad que conlleva. Por eso los anticonceptivos, los abortos, los pecados antinaturales… Y todo esto no es otra cosa que egoísmo, muy cercano a convertirse en soberbia, como la de Luzbel cuando mencionó las palabras fatales: ¡No te servire!


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