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MONS. GADECKI RECUERDA QUE ESO NO OCURRÍA NI DURANTE EL COMUNISMO. Proponen al parlamento polaco que prohíba la confesión sacramental de los menores de 16 años. INFOCATÓLICA. 13ene25. https://www.infocatolica.com/?t=noticia&cod=51376

Resume
El arzobispo de Poznań, Stanisław Gądecki, ha criticado con parresía una petición presentada por Rafał Piotr Betlejewski al Parlamento polaco que pretende que se prohíba la confesión a menores de 16 años. Califica la pretensión como «una repetición de lo que vivimos durante la era estalinista».
Parlamento polaco
En declaraciones a la agencia polaca PAP, el expresidente de la Conferencia Episcopal Polaca subrayó que, durante el periodo estalinista, los niños tampoco podían ser bautizados ni acudir a la iglesia antes de cumplir la mayoría de edad. «Solo después, y únicamente quienes resistían la presión antieclesiástica, podían confesarse», señaló Gądecki, añadiendo que estas propuestas actuales tienen «rasgos estalinistas» basados en «una psicología dudosa».
Betlejewski argumenta que la confesión supone «una experiencia de humillación y miedo, un evento traumático y desagradable que los niños no desean y contra el cual no pueden defenderse». Asimismo, describió este sacramento como «un relicto medieval» nacido en una época de «relaciones sociales feudales».
Según el portal estadounidense The Pillar, la petición se presentó por primera vez en 2023, pero fue rechazada por incumplir los requisitos formales. Sin embargo, el 16 de octubre de 2024, Betlejewski volvió a registrarla y esta vez sí ha pasado el filtro legal, aunque parece claro que no se aprobará.
El arzobispo Gądecki tildó la propuesta de «completo disparate». «Es difícil comprender que en una cultura cristiana, donde la confesión existe desde hace casi dos mil años, alguien proponga de repente prohibirla a los niños», declaró. Según el prelado, Betlejewski ignora que los niños necesitan educación en la verdad desde todas las etapas de su desarrollo.
«Es esencial permitirles confesarse, porque la formación de una persona comienza desde su nacimiento, no a partir de los 16 años», argumentó. Añadió que «todos los sacramentos moldean a la persona de manera gradual, capa tras capa, año tras año».
SI LOS PADRES SE OPONEN. Teóloga alemana pide que no se exija que los niños se confiesen antes de la primera comunión. INFOCATÓLICA. 08ene25. https://www.infocatolica.com/?t=noticia&cod=51326
Resumen
En una entrevista con el portal katholisch.de, la teóloga Judith Könemann, que ejerce la docencia en la Universidad de Münster, expresó su desacuerdo con que los sacerdotes exijan que los niños realicen la confesión como parte de la preparación para la Primera Comunión, si los padres se oponen. Según Könemann, esta práctica constituye un abuso de autoridad.
«Si los padres no quieren que su hijo se confiese como parte de la preparación y el sacerdote decide excluirlo de la Primera Comunión, eso no es correcto», afirmó Könemann. Según ella, esto implica que el sacerdote utiliza su autoridad para determinar quién puede recibir los sacramentos, algo que califica de inapropiado.
La Iglesia católica enseña que la confesión es una preparación necesaria para recibir dignamente la Eucaristía, especialmente en caso de pecado grave. El Código de Derecho Canónico (CIC, Can. 915-916) otorga al sacerdote la responsabilidad de garantizar que los sacramentos se administren según la doctrina y disciplina de la Iglesia. El Catecismo de la Iglesia Católica (1457) subraya que el sacramento de la penitencia es esencial antes de comulgar en estado de pecado mortal. Según esta doctrina, recibir la comunión en pecado grave constituye una ofensa seria que contradice la santidad del sacramento.
A lo largo de su carrera, Könemann ha ocupado diversos cargos académicos y de investigación. De 2005 a 2009, fue directora del Instituto Suizo de Sociología Pastoral en St. Gallen y directora ejecutiva de la Comisión de Planificación Pastoral de la Conferencia Episcopal Suiza. Desde 2009, es profesora de Educación Religiosa, Investigación Educativa y Estudios de Género en la Facultad de Teología Católica de la Universidad de Münster, donde también dirige el Centro de Estudios Teológicos de Género.
COMENTARIOS
Los enemigos de la Iglesia no descansan. Hay una intención bien clara y directa de destruir los Sacramentos. Los ataques al Bautismo, la Eucaristía, el Matrimonio y el Orden Sagrado están a la orden del día. Al Bautismo se le arremete negando la existencia del Pecado Original; a la Eucaristía, especialmente mediante sacrilegios, con la dando la Sagrada Comunión a no católicos o a quienes no tienen las disposiciones necesarias para recibir el Cuerpo y la Sangre del Señor. Al Matrimonio, distorsionando su finalidad y suscitando perversiones sexuales a través de la ideología de género; y al Sacramento del Orden promoviendo la eliminación del celibato sacerdotal y la ordenación de mujeres.
Ahora es el turno del Sacramento de la Penitencia, cuya manifestación más visible es la Confesión. Quieren eliminar la confesión en las etapas de la infancia y adolescencia. Los argumentos que esgrimen estos destructores de la Iglesia son que pueden causar un trauma a los niños y que ésta es una muestra del clericalismo, que quiere condicionar a los niños y jóvenes para reconocer la autoridad del sacerdote.
Lo del "trauma" a los niños está solamente en la imaginación de quienes quieren destruir el Sacramento. Los verdaderos traumas están en el abandono de los padres, que dejan solos a los niños, y no les brindan suficiente cuidado; en la educación deficiente que reciben en casa y en la escuela; y en los medios de comunicación masiva -televisión e Internet-, que llenan la cabeza del niño con monstruos y con ideas casi satánicas. El que la Iglesia, por medio del sacerdote quiera imponer su autoridad a los niños, denota en los detractores una verdadera ignorancia sobre lo que es la educación. Precisamente se requiere de la orientación de la persona madura sobre la inmadura, para aprender lo correcto y evitar los errores, y en eso los sacerdotes tienen conocimiento y experiencia sobre el desarrollo moral del niño, además de la gracia que les impone el Sacramento del Orden para guiar las almas al cielo.
Los argumentos de los detractores dela Iglesia, son verdadera falacias, con una mala intención escondida:
- Dicen basarse en la psicología, pero la desconocen completamente. Durante la infancia el niño va a aprender con, sin, o a pesar de los padres de familia y los maestros. Y aprenderá cosas buenas y malas. Sin dirección, más malas que buenas.
- Durante la infancia se desarrollan los hábitos que servirán de cimientos para la vida de adulto. Por eso es que los padres de familia y las instituciones encargadas de la instrucción (escuela e Iglesia) deben esmerarse en procurar una buena educación durante los primeros años, caracterizada por el desarrollo de hábitos del orden y el desarrollo de virtudes básicas como la honestidad, la caridad, la obediencia.
- Los hábitos se desarrollan principalmente mediante el ejercicio, la repetición de una conducta, que se aprende mejor y más rápido si el niño o el adolescente reconocen la bondad de lo que aprenden, y si se propicia un ambiente adecuado a ese aprendizaje.
- La educación religiosa en los primeros años es fundamental, no sólo porque los niños necesitan aprender cómo relacionarse con Dios, y las principales verdades de la fe, sino también porque el aprendizaje de la religión proporciona orientaciones valiosas sobre cómo vivir en la sociedad, de manera honesta, participativa y productiva.
- El Sacramento de la Confesión es un formidable regalo de Nuestro Señor. ¡Todas nuestros pecados son perdonados por el sacerdote, único autorizado por Dios para realizar esta tarea! Sí que es un regalo grandísimo.

Pero también es un instrumento para que el mismo sacerdote vaya moldeando el alma de los niños y jóvenes; para enseñarles a vivir en amistad con Dios, para vivir en la gracia de Dios.
La edad propicia para formar los hábitos es en la infancia, y para terminar de formarlos, así como corregir los malos hábitos, es durante la adolescencia.
- En la Comunión se recibe a Jesucristo, con su cuerpo, alma y divinidad. Dios es el mayor bien, que no tiene ninguna impureza o imperfección. Por eso es que se ha dispuesto que para recibirlo requerimos del estado de gracia. Y para ello necesitamos la confesión. Un niño o un adolescente que va a hacer su Primera Comunión, que recibirá a Jesucristo en su corazón, debe hacerlo con el alma limpia, en estado de gracia.
Por otra parte, es notorio el interés de los gobiernos por tratar de intervenir en temas religiosos que son de incumbencia particular de la Iglesia. El intento de prohibir la Confesión a niños y adolescentes menores de 16 años no es un evento aislado. Han tratado de suspender algunas ceremonias religiosas, de suprimir los símbolos cristianos, de limitar el número de sacerdotes… etc.
Y se ensañan con la Iglesia Católica. Por algo será.
Nos preguntamos por qué no tratan de limitar y cambiar el culto de los musulmanes o de los judíos… Que lo intenten para que vean las consecuencias… lo malo es que parece que los católicos somos incapaces de reaccionar en defensa de nuestra fe.