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26.02.2025

LOS VERDADEROS ENEMIGOS DE LA IGLESIA

Nota de referencia:

Rorate Caeli. 11 de febrero de 2025. Los verdaderos enemigos de la iglesia son los malos católicos. https://rorate-caeli.blogspot.com/2025/02/the-true-enemies-of-church-are-bad.html#more

A Bernardette Soubirous (Santa Bernardita, la vidente de la Virgen de Lourdes) le preguntaron a qué tenía miedo. Su respuesta brilla y sorprende por su sencillez y sabiduría: "a lo único que tengo miedo es a los malos católicos".

Tiene sentido. Cuando se tiene un enemigo bien identificado, se prepara la defensa de la manera más adecuada posible, cuidando especialmente los flancos que son más susceptibles de recibir el embate; pero cuando el enemigo está en casa, en nuestras filas, no sabemos de dónde vendrá el golpe.

¿De qué nos sirve que seamos un numeroso grupo de católicos si somos pocos los que estamos dispuestos a luchar? ¿Cómo podemos enfrentar una lucha por Cristo cuando muchos de nosotros actuamos a espaldas de nuestro líder?

Pongamos un ejemplo real. En México, en el censo del INEGI de 2020, el 78.6% de la población respondió ser católica; entonces éramos un aproximado de 126 millones de habitantes, por lo que estaríamos hablando de alrededor de 99 millones de católicos.

¿Y ser una gran mayoría, de qué nos ha servido? Tenemos un gobierno de ideología socialista (anticristiano); el aborto (asesinato de niños en el vientre materno) es ley federal; en varios estados ya se ha aprobado el matrimonio entre miembros del mismo sexo, con implicaciones antinaturales e inmorales graves; nuestro sistema educativo es laico, no reconoce el derecho de los padres de educar a sus hijos conforme a sus creencias; etc. ¿De qué nos sirve que 8 de cada 10 habitantes en nuestra nación seamos católicos?

Desde luego, la respuesta no es tan simple. Hay múltiples factores de orden histórico, social y político, (especialmente el que somos vecinos del país más poderoso del mundo con una población mayoritaria protestante). Nos han acostumbrado falsamente que la religión sólo se practica en casa y en los templos. No es así. Ser católico es vivir nuestras creencias en cada latido del corazón, exhalar nuestra fe con cada respiración, llenar el aire con el perfume de la caridad cristiana; en cada momento de nuestra vida.

Pero lo que sí resulta claro es que, si fuéramos buenos católicos, las cosas no serían así.

Pero el problema no se agota en la falta de compromiso de los católicos. Los malos católicos, cuando tienen más poder y riqueza, más nocivos resultan. No sólo por el mal ejemplo que escandaliza, sino porque además violan fácilmente las normas -no sólo religiosas o morales- sino también las sociales y aún las más básicas del respeto y la convivencia. Siendo así, el peligro real, el más grave, no viene de los enemigos de la Iglesia Católica, a los cuales se tiene más o menos identificados, sino de nuestras propias filas.

Como Dice Santa Bernardita de Lourdes, a los malos católicos, son a quienes debemos tener miedo…


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